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APUNTES ACERCA DE LA PSICOSIS <<
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Carmela Ruiz de la Rosa
Habitualmente en el ejercicio de la práctica clínica
de orientación gestáltica no es muy frecuente
encontrarse con una persona tildada de esquizofrénico
o cualquier otro trastorno psícotico, no obstante cuando
así ocurre, al trabajar en equipo, se le deriva a la
persona que más conoce esa patología o a un hospital
dependiendo de si se presenta en una fase aguda.
Sin embargo, algunas de las personas que acuden a consulta presentan
fondos psicóticos y actitudes y comportamientos que se
podrían encuadrar en esta patología sin llegar
a desarrollarla o al menos sin presentar alucinaciones, ni delirios
y es por eso que hago esta pequeña reseña para
que los podamos distinguir de estadios más neuróticos.
Existe un fondo psicótico cuando la persona, al hablar
de sí misma pone figuras: En mi casa vendría
bien un poco de pan, que el terapeuta habrá de
traducir como: Tengo hambre y según el grado
de vinculación creado podría querer decir: Dame
pan.
Otra de las características es que la persona reacciona
a... a mi me pasa. No son capaces de producir pensamientos,
de pensar acerca de sí, mientras que es notorio que son
capaces de reaccionar a lo que el otro dice.
Al no tener registro emocional de la vida, llevan un registro
escrito por así decirlo, son capaces de contar
lo que ocurre sin altibajo alguno en su tono y sin que el interlocutor
aprecie si les produce alegría, tristeza o emoción
alguna, de modo que es el terapeuta el que habrá de ir
poniendo las emociones que acompañen su relato.
Podríamos describir a una persona con este fondo como
alguien que no siente, (al menos no registra sus
sensaciones) rechaza las emociones fuertes y simboliza de una
manera muy rígida, de modo que se aferran a ideas y acciones
repetitivas que les permiten moverse por el mundo como una persona
normal. Si bien suelen tener un cociente intelectual
medio o medio-alto, la organización de su pensamiento
en cuanto al mundo de las relaciones se refiere, se nos aparece
difuso y a menudo contradictorio. Es común oírles
hablar de los demás y raramente de sí mismos,
contar la vida de los unos a los otros, mas no la propia.
Tienen tendencia al autismo y al aislamiento.
Su aspecto desenergetizado, su modo de andar cansino, un modo
de hablar apagado y una mirada aunque fija- que parece
no ver, da la impresión de estar ante un deprimido. Se
trata de personas que viven al relentí, que están
paradas y que huyen del contacto tanto consigo mismos
como con los demás. Se nos presentan como niños/as
grandes sin recursos.
Otra de las características que les define es la literalidad:
son literales en lo que dicen y en lo que escuchan de modo que
con ellos no se puede hacer muchos juegos de palabras ni utilizar
la ironía; pueden ser poco apropiados y llegar hasta
la inadecuación según en qué ambientes
se encuentren. Al dicho de que los niños y los borrachos
sólo dicen la verdad, se podría añadir
a los psicóticos, exceptuando quizá a los paranoicos.
Están tan alejados de las emociones displacenteras que
también lo están del mundo del placer, del deseo
o del sexo. Quizá lo más emocionante
de su vida sean las fechas señaladas porque ellas les
dan una coherencia y una tarea que les tranquiliza: en Reyes,
comprar un regalo o en un cumpleaños acordarse de llamar,
todo ello les ordena la vida y les da la impresión de
vivir, desde fuera diríamos que es un como si vivieran.
La crisis o la ansiedad aparecen, al menos en mi práctica,
ante una experiencia de exclusión. Es común encontrarse
con que por amor, eso sí un amor mal entendido,
la persona entre en crisis, se vuelve más loca. Cuando
hay una crisis en el entorno y está sometida a mucha
presión es cuando puede aparecer un brote.
La irrupción de un estado psicótico viene generalmente
acompañada de una sensación de profunda desesperación.
La persona sufre por lo que le está ocurriendo, se siente
extrañado de sí, pierde el control, la angustia
lo inunda y el dolor psíquico le resulta intolerable.
No puede discriminar realidad interna y externa, lo propio de
lo ajeno, lo intracorporal de lo extra-corporal, lo real de
lo ilusorio, lo percibido de lo alucinado. Pierde el sentido
del tiempo y falla en él, el juicio de realidad. Las
violentas emociones que se le imponen, le producen confusión
porque no sabe si éstas le pertenecen o si transcurren
en la mente de otros.
Cuando lo que tenemos delante es alguien a quien podemos poner
la etiqueta de neurótico, las defensas bien construidas
que le ayudaron a sobrevivir pueden ser cuestionadas, limadas,
extinguidas, mantenidas, postergadas, sublimadas,
pero
la persona siempre tiene contacto con la realidad y el que escucha
puede hacerse una idea clara de cómo ha sido y es para
él, mientras que en el caso de la persona con un fondo
psicótico la realidad es inventada, creada por él
y el que escucha no cuenta con datos suficientemente constantes
como para deconstruir lo que sea necesario. A esta persona,
como no le gusta la realidad crea una nueva.
Por último hacer una mención al vínculo
terapéutico que en el caso de la persona con un fondo
psicótico no se llega a crear nunca del todo y el terapeuta
tiene la sensación de que en cualquier momento el paciente
puede abandonar el proceso.
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